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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Semtei encuentra los 3 millones de votos perdidos por el chavismo

Tomado de noticias24.com

“A lo largo de cinco semanas lo fui dibujando. Esta reforma es controversial. Le envié una carta pública a Earle Herrera sobre lo inconveniente del cambio electoral en las universidades. Allí, sólo allí, perdió el “SI” unos 500.000 votos. Nadie me oyó. Era un paria“. Eduardo Semtei, en su columna de hoy en El Mundo, analiza cómo y dónde perdió el chavismo sus 3 millones de votos.

Los voceros del gobierno azuzaban a las masas. Arengaban a la gente a base de radicalismo puro. Esos muchachos pendejos, esos “hijos de mamá y papá”. Un trato incorrecto. Un trato irrespetuoso. Eran unos demonios, unos canallas. Los muchachos de siempre. Los estudiantes de siempre. Nuestros hijos. Los despreciaron. Los enajenaron. Allí se fueron unos 500.000 votos más.

Ya vamos por 1.000.000 de votos perdidos a cuenta de nada. ¿Quién es el culpable?

Podemos lo advirtió, le pidió al Presidente que esperara un tiempo más. Que alargara la discusión unos dos meses. Ismael les dijo, les rogó, les sugirió una prórroga. Un debate más largo. Más profundo. Hacia ellos corrió la crítica. Traidores. Canallas. Corruptos. Llévatelos viento malo. Saca a esos bichos del chavismo. Los segundones del Presidente en lugar de tratar de corregir la crítica hiriente, la crítica indebida del Presidente le daban alicientes, lo “puyaban”. Cilia Flores los trató como leprosos. Le hundían tenazas en las llagas. Ismael permaneció firme. Tiene moral y vergüenza. Allí se les fueron otros 500.000 votos al Presidente. Ya vamos por 1.500.000 de votos perdidos “de a gratis”. Por culpa de los radicales.

Por lo que llama Tascón la derecha endógena, que estando al lado del Presidente lo que hace es robar, y robar, y robar. ¿Dónde vive la derecha endógena? Investigue Presidente. ¿Dónde viven sus principales colaboradores? ¿Cómo carajo compraron esas mansiones? Yates y aviones. Investigue Sr. Presidente.

Se oyó la voz de Baduel. Se levantó la crítica de Baduel. De nuevo los asesores, los consejeros del Presidente y el Presidente mismo. Baduel traidor, desleal, bandido, Baduel canalla, bicho. De nada sirvió la hoja de servicios del general. Llegaron a decir que lo de abril del 2002, cuando el rescate del Presidente, había sido un montaje. Un burdo teatro. También apareció Marisabel. Sus familiares “inexplicablemente” la desmintieron. Nadie respetó a Baduel ni a Marisabel. Allí se fueron otros 500.000 votos.

Regalados. Pérdidos. Por errores. Por malos consejos. Por radicalismo estéril. Puros errores. Lo dije. Lo dije carajo.

Desde el mismo chavismo, lo advertí durante cinco semanas. Fue inútil. Los jefes de la “marea roja” me consideraron un chavista equivocado, un chavista light equivocado.

La pelea con Colombia. La pelea con España. El calificativo de asesino a Santander. Que entiendo es un héroe fundamental, importante, primordial para los colombianos. Esa voz encendida de extremismo. De enfrentamiento. Esa manía de pedirle al rey de España que se arrodille a pedir perdón. Esa insensata batalla mediática contra los colombianos, contra los españoles, contra sus empresas, contra sus intereses. Que no tiene fundamento alguno. Allí se fueron, Presidente, unos 700.00. Ya vamos explicando la baja de 3.000.000 de votos. Hemos justificado hasta ahora la merma de 2.700.000 votos.

La eliminación del MVR sin ningún sentido, para dar lugar a un supuesto Psuv donde los dirigentes son los mismos, los jefes son los mismos, la estructura es la misma. Bien lo dijo Ameliach, bien lo predijo, bien lo advirtió. Un partido que no muere como el MVR y otro partido que no nace el Psuv. Lleno de malicias. Lleno de trampillas. Lleno de maniobras. Lleno de incertidumbre. Lleno de roscas. Allí Presidente, en ese cambio de señas que a nadie le gustó, pero nadie se lo dijo, y quien se atrevió como Ameliach salió apaleado. Criticado. Crucificado.

Allí Sr. Presidente se perdieron unos 300.000 esos son los 3.000.000 de votos perdidos. No es tan difícil entenderlo. No es tan complejo. No se requiere ser sabio. Ni estudioso de la política. Ni ser sociólogo social.

Fue una estrategia equivocada. Errática. Lo explicaré la semana entrante. Lo dije carajo.

Eduardo Semtei - El Mundo