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viernes, 13 de julio de 2018

King Crimson @ Cracovia, 17/06/2018


Tras 50 años de evolución, la siempre cambiante criatura llamada King Crimson se nos presenta en su más reciente encarnación desde Enero de 2017 como octeto, formación a la que Robert Fripp se refiere como "doble cuarteto".

En una de las tantas conversaciones que tengo por chat con mi editor Lastmario habíamos quedado en que deberíamos cazar a King Crimson cuando volviera a salir de gira, sabemos que Robert Fripp en algún momento se cansará de revivir y mutar a este animal musical. 

Las circunstancias se dieron y finalmente los pudimos alcanzar en el marco del Uncertain Times Tour 2018 en Cracovia, Polonia, en una de las tres fechas que allí presentaron en el ICE Krakow Congress Center, un bonito y moderno lugar para eventos culturales y negocios a orillas del río Vístula. Completaron el cuarteto mis dos fieles festivaleros de siempre.

Para esta reseña intercambiamos roles ya que Lastmario es un furibundo fanático de King Crimson por lo tanto lo lógico es que él sea quien la escriba y yo el que la revise.



Llegamos con suficiente tiempo para recoger de la mano de la simpática Iona Singleton nuestro Courtier Package (Con el cual teníamos acceso a puestos preferenciales, un tote bag, un programa y un set de cuatro CDs de colección) e irnos al bar situado al frente a terminar de ver la sorpresiva derrota de Alemania ante México en el Mundial de Rusia 2018.
Al entrar en la sala descubrimos que nuestros asientos eran más preferenciales de lo que esperamos: estábamos en primera fila, justo delante de la tarima. Nos preocupó un poco que el sonido no fuera el ideal. Otro par de asuntos nos llamó la atención, uno sobre el evento: estaba terminantemente prohibido filmar o fotografiar algún momento del show a menos que se indicara explícitamente lo contrario a riesgo de ser sacado del recinto y otro sobre el setup: nos conseguimos con tres baterías al frente, innovador ensamble alrededor del cual se enfoca la banda, con el versátil Jeremy Stacey quien se une a los viejos conocidos Pat Mastelotto y Gavin Harrison. A esto contribuye el bajo perfil de Jakko Jakszyk, quien simplemente cumple como cantante y segunda guitarra, muy lejos de la figura de frontman que ejerció Adrian Belew a lo largo de nada menos que 32 años.


Lo recién dicho no pretende demeritar en forma alguna las credenciales que Jakko seguramente tiene como músico; más bien clarifica de entrada la visión (y estilo) que Robert Fripp, al mando como siempre, desea hoy en día con la que para bien o para mal es su banda. Con el mítico Tony Levin en el bajo, una institución de los instrumentos de viento como lo es Mel Collins y Bill Rieflin dedicándose exclusivamente a los teclados, se completa el line-up que nos pasearía esa noche por décadas de innovación y arte musical durante casi tres horas para el recuerdo.

 Abrimos con una pieza reciente, Devil Dogs of Tessellation Row compuesta en 2015 y ya con el proyecto de tres baterías de Fripp en plena ejecución, para sin interrupción retroceder hasta 1969 con el tema Pictures Of A City, del In The Wake Of Poseidon, segundo álbum del grupo. La presencia de Mel Collins, quien formó parte de la alineación de ese disco, se empieza a notar en el escenario dejándonos claro que a pesar de sus 70 años aún tiene aire de sobra en los pulmones. Les invito a repasar la extensa y notoria lista de nombres con los que este señor ha trabajado a lo largo de su prolífica carrera.

De inmediato viajamos a 1982 para escuchar la frenética Neurotica, del álbum Beat. Se extraña el ímpetu de Belew cantando esta pieza, por no hablar de la destreza y energía que aporta con la guitarra. Del vértigo pasamos al sosiego inicial de uno de los momentos cumbre de la noche: Epitaph. La hermosa y desgarradora pieza de 1969 suena tan actual como hace ya casi 50 años.

A estas alturas del show nuestras dudas sobre el sonido se había disipado: todo se escuchaba a la perfección, incluso tuvimos una experiencia cercana a un estudio de grabación ya que, por ejemplo, escuchábamos el sonido directo de las baterías. Y definitivamente fue algo distinto a lo usual poder verle la cara a los músicos -y que ellos te la vean a ti-. Nota aparte, las ilustraciones de los bombos de las baterías me tenían un poco perturbado, sobre todo el de Mastelotto. Lo pueden ver a la izquierda en la foto.

Siguieron cuatro piezas del más reciente material producido por la banda durante presentaciones en vivo de 2015 y agrupado bajo el estrambótico nombre Radical Action To Unseat The Hold Of Monkey Mind: Suitable Grounds For The Blues, Radical Action III, Meltdown y Radical Action II, las cuales surgen como improvisaciones que sirven mayormente para enlazar distintas épocas en los conciertos.

Con el tema Level 5 volvemos a 2001, del álbum The Power To Believe en una época en la que King Crimson era un doble dúo con Fripp, Mastelotto, Belew y Trey Gunn con un estilo similar al metal alternativo que demostraba una vez más lo cambiante y versátil que es el Rey Carmesí. Del sonido tosco y metálico de Level Five nos transportamos treinta años hacia el pasado hasta 1971 para apreciar la imponente pieza  The Letters del álbum Islands, luego de la cual sonarían Red con su inquietante y repetitivo crescendo y One More Red Nightmare, ambas del disco Red de 1974. Tras esto llegó el intermedio de veinte minutos para estirar las piernas y asimilar lo presenciado.

Pasados veinte minutos exactos, abriríamos el segundo set de la noche como el primero, con otro tema del compilado Radical Action: Hell Hounds Of Krim, donde de nuevo las baterías asumen el protagonismo. De allí retornamos de nuevo a los 80s, década prolífica para el grupo, concretamente a 1981 para escuchar la original Indiscipline, del álbum Discipline. Con el bajo de Levin de fondo, Jakszyk le da un estilo muy personal a este tema. Cada quien es libre de sacar sus conclusiones al compararlo con las versiones de Belew. La primera parte del tema The ConstruKction Of Light del ya mencionado disco homónimo vendría a continuación, seguida por dos viejas piezas del álbum de 1970 Lizard, tercero de la banda y con notoria presencia de elementos medievales: Cirkus y el fragmento Last Skirmish del tema que da nombre al disco. Aunque en aquella ocasión no fue el encargado de la sección de vientos, Mel Collins vuelve al ataque con su saxofón y oboe en una muy buena versión en vivo en la que Jakko no desentona.

De nuevo en pareja escucharíamos los temas Moonchild (sólo la parte The Dream) y The Court Of The Crimson King, los cuales junto con Epitaph fueron los únicos escogidos para este set list del icónico álbum debut In The Court Of The Crimson King de 1969, y que deja con el pequeño sinsabor de no haber escuchado en vivo el tema 21st Century Schizoid Man, del mismo disco y que catapultaría a la banda al reconocimiento público en sus inicios.

Se acercaba el final de la velada con la parte IV de la suite Larks' Tongues In Aspic, grabada en el disco The ConstruKction Of Light y que en su momento tuvo fría recepción por una supuesta falta de originalidad al compararla con las partes I y II del disco homónimo LTIA de 1973, quinto de la banda y uno de sus puntos altos musicalmente hablando en cuanto a despliegue y originalidad. Por cierto, el tema Level Five comentado más arriba es citado por Fripp como la quinta y última parte de esta suite, de la cual la parte II –uno de los temas más tocados en los conciertos- escucharíamos como cierre tras tener el placer de disfrutar uno de los temas más delicados de King Crimson: la conmovedora Islands, del disco homónimo.

Tras una salva de aplausos con el auditorio en pie por varios minutos, los miembros de esta institución regresarían al escenario para el encore: Starless, otra pieza del disco Red. Aquí les compartimos esta versión de 2016 presentando siete miembros en la alineación, con Rieflin en la batería, antes de la llegada de Stacey.



Nuestra experiencia con King Crimson no terminó allí. Dos días después, entrando al salón VIP del aeropuerto de Cracovia, un señor mayor saliendo nos pasa al lado, ¡Era Robert Fripp! Mayor sorpresa nos llevamos al ver que estaba la banda en pleno sentada comiendo y bebiendo allí. Después de vencer un poco la pena -sobre todo por no querer importunar- y viendo que uno a uno se estaban yendo -nos acababa de pasar al lado Tony Levin- decidimos sacar nuestros programas e ir a pedir el autógrafo de los que allí quedaban.

Así fue como conversamos un rato con el resto de la banda y su manager. Al mismo tiempo obtuvimos el autógrafo de Mr. Jakszyk y de los tres bateristas. Mención aparte para Mastelotto, el más amistoso de todos y con quien conversamos más. Se notan las diferencias de idiosincrasia entre los británicos y el estadounidense. 

Gran concierto, más sinfónico que rock, coronado con el sorpresivo encuentro con la banda y la oportunidad de interactuar con ellos. Habían pasado unos cuantos años desde la última vez que Lastmario y yo vimos un concierto juntos, siendo uno de los últimos el de Adrian Belew en el Aula Magna de la UCV en 2005.

Escrito por Lastmario. Edición de texto por Ubiaga.